
En cada mañana ilumina el sol, en cada noche brilla la luna, en cada amanecer el aroma de azares me trae tu voz amada.
Cada flor que mueve sus tallos, cada soplido del aire, me trae recuerdos de nuestro amor.
Las montañas saben de ese cariño, como un manto puro, su blanca nevada lo cubre.
El frío invierno se acerca y debo de prender los leños, en el viejo sillón me sentaré a buscarte en cada una de sus llamas.
Miro afuera, la blanca nieve, los árboles desnudos, secos, y a lo lejos como animal salvaje, el mar llora tu ausencia.
Tengo miedo de llorar, quiero estar serena, quiero pensar en tu mirada, y sentir que estás muy cerca, que a fuera sientes frío, que quieres estar conmigo, espero tu beso apasionado, como cuando llegabas de lejos.
¡¡¡Todo está igual, el piano, los libros, los cuadros y yo que miro a través de ese cristal, a ver si aún estás vivo!!!
Cuando llegue la primavera, y se llene de flores el rosal, quitaré la primera, la rosa roja, o la rosa será igual, pondré música de Mozart, abriré las ventanas, para que todos vean que has vuelto o que estás por llegar.
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