viernes, 17 de junio de 2011

El mar me la robó


Pájaros de fuego eran tus brazos...cerezos maduros tus labios, madejas de sedas tus cabellos.
La luna juega a ser tu cómplice mientras la húmeda arena acaricia tus pies.
Amada mía, cómo no recordarte y soñar que te tengo, que estos fríos muros nos separan.
No quiero creer que estás muerta, que tus blancas manos ya no me llaman.
Porque te llevó de mi lado, cuál fue nuestra culpa, si sólo nos amábamos.
Mi corazón late de rabia y amargura, por qué, por qué te llevaron de mi lado.
La noche es más larga, las sombras son más obscuras, los días se hacen silenciosos y las plantas ya no juegan con el trinar de los pájaros.
La muerte se vistió de mar, las olas fueron tus verdugos y la espuma salada te quitó el último suspiro.
Amor, siempre estás y estarás conmigo.

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